
Para los que somos jugadores amateurs, y además tenemos ya una edad; una de las enormes razones por las que podemos reiniciar o mantenernos en una actividad como el tenis es compartir tiempo con nuestros hijos. Es un deporte maravilloso para compartir y mejorar de manera conjunta y si, importantes son las razones para que uno se anime a coger la raqueta; más todavía pueden serlo para que nuestro hijo se inicie y juguemos juntos en el futuro.
Si ya analizamos las ventajas para iniciar la práctica del tenis para un adulto, para un niño éstas se multiplican.
- Lo primero, la diversión porque normalmente las clases son en grupo y ayudamos a socializar en torno a una afición común, el tenis.
- Pero a nivel físico lo fundamental es una evolución en los movimientos psicomotrices y en la coordinación de extremidades y de cuerpo y mente. La motricidad y la coordinación son aspectos que todos damos por supuesto y es vital fomentar actividades como estas para activarlas.
- Aunque la musculatura no es todavía muy importante, también se tonifica.
- Ya a un nivel más avanzado de desarrollo físico se estimula la capacidad aeróbica, la velocidad, los reflejos y la agilidad. Todas estas ventajas están corroboradas por el portal profesional guiainfantil.com
- Pasando al terreno psicológico, se ayuda a evolucionar en las técnicas de aprendizaje y disciplina; ya que es un Deporte que ayuda a obtener unas rutinas y técnicas muy determinadas.
- Un aspecto que siempre han destacado los profesores de tenis es que promueve un sentido competitivo íntegro; es decir que mezcla lo apasionante y desafiante de la competición, con lo caballeroso y deportivo de esta disciplina.
- Impulsa las habilidades sociales al tener un tema común de conversación dentro y fuera de la pista.
- Y además aumenta la autoestima e incrementa la seguridad, cuando se van superando las barreras técnicas, tácticas y estratégicas.
Según los profesores Sánchez Bañuelos (1996) y Pérez Samaniego (1999), los mejores deportes para niños son el fútbol, tenis, natación, artes marciales, gimnasia, béisbol, incluso el baile; porque cumplen a la perfección con los criterios que hemos especificado arriba. Además, estas disciplinas se alinean con los objetivos que la UNESCO recopila en cuanto a las necesidades del niño de desarrollar sus capacidades físicas, morales y estéticas para un evolución positiva en las dimensiones psicológica, fisiológica y social.